Ana Meneses. 

Madrid, España. 1981. 

https://anamenesesnaranjo.com

Artist in Residence 2017.

Ana Meneses nació en Madrid en 1981, y se crió entre la gran ciudad, el paisaje montañoso del norte de España y las playas de las Islas Canarias. Este contraste ha enriquecido su aprendizaje vital y su creación artística, al aportarle capacidad de adaptación a los cambios y su admiración por la naturaleza. Ana siempre se ha sentido fascinada por la belleza del mundo natural, y empezó a interesarse por el arte a través de la contemplación de la naturaleza en su adolescencia. Dedica su sensibilidad y sus esfuerzos a tratar de atrapar su rastro y convertirlo en piezas de arte. Con esta premisa, y debido a su espíritu nómada, ha ido creando y viviendo en los Países Bajos, Canarias, Baleares y el norte de España.

Ana se dedica a la creación artística, que compagina con trabajos de traducción. El lenguaje es otra de sus grandes inquietudes: habla inglés, holandés y francés, y continúa aprendiendo. Ve en los idiomas el mismo elemento comunicativo que en el arte: se trata de tomar una idea, descomponerla en partes y volverla a componer de otra manera para que sea comprendida. Estudió Bellas Artes en Salamanca, Artes y Oficios en Madrid, y Traducción en Holanda.

Su obra trata sobre la contemplación, la poesía, el silencio. Es una reivindicación del poder curativo de la naturaleza  y de la importancia de la belleza, en contraposición a la violencia visual a la que estamos acostumbrados. La artista se preocupa por la creciente desconexión de los seres humanos con el medio del que provienen, y trata de restablecer esa conexión en la medida de lo posible. Hace esculturas de papel cortadas a mano con un bisturí, que requieren mucho tiempo y concentración, con las cuales busca captar la belleza del mundo natural: su obra recuerda a organismos celulares, estructuras óseas, espuma de mar.

 

Su arte ha evolucionado mucho con la práctica: en un principio usaba la pintura como un medio de expresión de sus sentimientos y emociones, y el resultado era violento e impulsivo tanto en los temas como en la manera de pintar, con trazos rápidos y toscos. Con el tiempo empezó a reflejar a través de la pintura y el collage cómo el medio en que vivía afectaba a su vida, y sus obras se volvieron más estéticas, calmas, pero todavía autobiográficas. En la actualidad la mirada de Ana se ha vuelto directamente a la naturaleza, sus procesos creativos son lentos e imparables, semejantes al crecimiento de los organismos naturales. Quiere encontrar la manera de contribuir al bienestar de la gente a través de su arte, y en esto se basa su investigación actual.

 

Ana trabaja y vive entre Madrid, Canarias, Cantabria y Ámsterdam, rodeada a veces de calma y naturaleza, a veces del bullicio de la gran ciudad. Sus proyectos futuros combinarán el land art, la instalación, la escultura y el collage.