Vanessa Velib. 

México, 1994. 

www.vanesavelib.com

Artist in Residence 2019.

Vanessa Velib ha pasado la mayor parte de su vida en San Antonio, Texas y en Miami, Florida, siendo en estas ciudades donde comenzó su carrera profesional como artista. En 2012, comenzó a exhibir su obra en galerías de arte y ferias alrededor de Estados Unidos. Hoy en día, divide su tiempo entre México y San Antonio, Texas, donde la mayor parte de sus proyectos se centran.

Vanessa encuentra inspiración en los impulsos más elementales del hombre y la naturaleza para crear piezas abstractas en base a combinaciones de colores y texturas. La mayor parte de su trabajo está compuesta por oleos y técnica mixta de madera y acero inoxidable, las cuales iluminan un contraste único entre los estilos rústico y moderno.

Sus habilidades y su pasión por compartir sus obras de arte con el mundo continúan aumentando y evolucionando.

Las diferentes capas y materiales de mis ensambles representan lo que realmente nos mueve. Quien se conecta con mi trabajo se conecta con las emociones ocultas. Como artista, es en ese momento cuando te das cuenta de que el sentimiento que proyectaste en tu trabajo ya no es tuyo, sino que lo has regalado al mundo y ahora el mundo tiene un medio para contemplar sus sentimientos ocultos.

Al principio, mis primeras pinturas se basaron en lo que observaba en el exterior: paisajes, animales, plantas, personas ... Lo interesante llegó más tarde, cuando surgió la necesidad de capturar lo que estaba sucediendo en el interior. Fue allí cuando evolucioné a un estilo más abstracto, un estilo con mayor libertad para expresar lo efímero y lo amorfo.

Mi trabajo actual habla sobre el contraste entre madera y acero. La madera es tallada para generar profundidad, formas y texturas orgánicas irrepetibles. El acero es el elemento moderno que enfría la madera, dando al ensamblaje final un equilibrio entre lo rústico y lo contemporáneo. En un plano simbólico, este ensamble representa la batalla eterna entre lo que sentimos y lo que mostramos al mundo.

Mi mayor influencia para lograr este concepto ha sido mi propia historia. Cuando era niña, jugaba con las herramientas de carpintería de mi papá para descubrir las formas dentro de las vetas de madera. Cada golpe del cincel fue una sorpresa, ya que cada pieza de madera encierra colores y líneas únicas.